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JUAN PABLO II Y LUBLIN

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JUAN PABLO II Y LUBLIN

”Todos los caminos llevan a Roma”, pero a un católico todos los caminos le llevan al Vaticano. Polonia es un país con la gente de gran espíritu. El afecto de los polacos hacia Dios se puede observar en muchas partes. Las impresionantes medievales o contemporáneas obras hechas por manos humanas, como basílicas, monumentos o pinturas sacras, ponen delante de los ojos la presencia de Dios en la vida de la gente. Un peregrino extranjero al visitar nuestras tierras encontrará lo Sagrado a dondequiera que vaya. El icono de la Virgen de Częstochowa tiene su reflejo en los cultos locales de los santos. Por eso, los católicos pueden hallar en Polonia muchos lugares de culto, a dondequiera que les lleven los caminos de la vida. Lublin es una de las inmensas paradas en la ruta al Vaticano, tanto para los extranjeros, como para los polacos,  y lo fue también entre otros para Karol Wojtyla. La ciudad está ubicada en una de las regiones económicamente más pobres del país. El ambiente espiritual de la ciudad se debe al alejamiento de las grandes aglomeraciones urbanas y al desistimiento de la vida a lo grande. Hasta se puede decir que Lublin con sus cercanías son los segundos pulmones religiosos de Polonia, justo después de Częstochowa. Y no es solo porque tengamos aquí un famoso cuadro de la Madre de Jesús (es en Lublin donde se encuentra una de las pinturas milagrosas y históricamente más destacadas llamada ”Madre de Dios llorando”), sino por la espiritualidad de la gente de esta región.

Esta espiritualidad se expresa en las cosas más simples: la vida cotidiana, los pensamientos, los actos. Fue en Lublin donde en los inicios del siglo XVIII abrieron un seminario. Fue en Lublin también donde fue fundada la KUL (la Universidad Católica de Lublin) que constituía un baluarte de la moralidad y fe durante los tiempos del comunismo; ahí acudían entonces los grandes personajes del mundo, como presidentes de los Estados Unidos. No es de extrañar que Lublin y la  KUL aparecieran en el camino de la vida de Karol Wojtyla antes de que lo hizo el Vaticano. Fue aquí donde por el bien de los estudiantes el futuro papa decidió dar conferencias y aquí también discutía acaloradamente hasta con la gente con diferentes puntos de vista que el suyo. Es más: los estudiantes, fascinados por su persona, lo visitaban en Cracovia cuando él no podía llegar a Lublin. El santo impactó tanto en la memoria de los profesores y estudiantes que la Universidad había incluido su nombre al nombre de dicha universidad. Juan Pablo II arraigó profundamente en la memoria colectiva de los habitantes de Lublin y hasta ahora es capaz de transmitir sus mensajes a través de sus alumnos, los herederos espirituales que siguen enseñando su legado en la KUL.

 

En el año 2016 tendrá lugar el evento más grande y más felíz para los católicos de Polonia. El papa Francisco vendrá a nuestro país. Una de las razones de su visita es que Polonia sigue siendo un baluarte de la fe católica entre el omnipresente secularismo de Europa. Otra razón puede que sea el profundo amor que sienten los polacos hacia los Papas (que posiblemente habíamos aprendido gracias a san Juan Pablo II). Los visitantes extranjeros pueden descubrir aquí algo más, es decir un gran cruce de caminos que llevan al Vaticano, a la fe y a la esperanza, para entender la religiosa herencia que será conmemorada con la llegada del papa Francisco a Cracovia. Lublin, siendo como una de las señales de tránsito en este cruce, puede ofrecerles a los peregrinos una muestra de la gran riqueza del legado espiritual de san Juan Pablo II. Visitar Lublin no significa solo ver los confines de Polonia; es también una oportunidad para entender cómo conciliar la tradición cristiana con la educación superior. Los que dieron un buen ejemplo de lograr este compromiso fueron notables científicos graduados en la Universidad, entre los cuales se puede citar a Michal Heller, un físico y astrónomo de fama mundial. Visitar Lublin es además enterarse de la trágica historia de los extremos de Polonia, descubrir el amor patriótico que tiene la gente por sus tierras y lugares de culto (como el Santuario de Wawolnica), es promover la historia explorando los sitios como el campo de concentración de Majdanek o el Castillo de Lublin con la Capilla de la Santa Trinidad, donde solían rezar los reyes polacos. Finalmente, es una posibilidad de descubrir las raízes históricas y religiosas de Polonia, también esas relacionadas con la fe, ya que la región de Lublin representa la coexistencia, cooperación y convivencia de las tradiciones ortodoxas, greco-católicas y católicas. Lublin, como ya hemos mencionado, es solo una de las paradas en la vía al Vaticano, pero su importancia en el proceso de conocerse a sí mismo durante este camino parece enorme. Por eso, Querido Peregrino, no te olvides de pasar por Lublin mientras duren las jornadas de Cracovia. Visítanos y lleva contigo para la JMJ una pizca de tu patria y de alegría de tu espíritu.

¡Nos vemos en la Jornada Mundial de la Juventud en 2016, primero en Lublin!

 

Traducción: Aleksandra Mianowany

Supervisión: Daysi Angel / Debora Mirosław

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